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sábado, 15 de octubre de 2016

Paseando en bici por Hoi An

Días 2 y 3 de octubre  

La llamada Joya de Vietnam, nos ha defraudado un poco. Esperábamos un centro espectacular. Y hemos encontrado un lugar muy turístico, con peaje de entrada, y orientado muy mucho a los miles de turistas que nos acercamos a este pueblo atraídos por el reclamo de que el centro histórico de esta pequeña ciudad junto al mar fue bastante respetado por la guerra. Y lo fue, pero con las modificaciones necesarias para que los periódicos desbordamientos del río, que llegan a varios metros de altura, permitan a los habitantes seguir viviendo y teniendo negocios aquí. Aun así, no deja de tener encanto pasear por este centro histórico.

Lo mejor para disfrutar de esta población al sur de Danang, en el área central de Vietnam, es recorrerla en bicicleta. Nosotros las teníamos disponibles en el hostal donde nos alojamos. Y menos mal, porque si no los escasos dos kilómetros al centro se hubieran hecho eternos, tanto con el calor del medio día, como en la vuelta una vez anochecido.
Barcos con ojos de Hoi An
Barcos con ojos de Hoi An

 El centro de Hoi An, que es Patrimonio de la Humanidad desde 1999, mantiene los vestigios de las influencias chinas, japonesas y francesas, junto con aspectos de modernidad en las áreas alrededor de este centro, pero sin llegar a las atrocidades de rascacielos de Danang. Está muy orientada al turismo, hasta el punto de que para entrar al centro es necesario portar una entrada que demuestra que has pagado la contribución al mantenimiento del entorno. Esta entrada incluye la visita a cinco de los diversos puntos marcados como de interés por la Oficina de Turismo. Elegid los que más os interesen. Os pedirán "ticket, ticket" en cuanto sobrepaséis la puerta de su entrada. No hacen placaje al estilo del rugby, pero casi.


Antigua Casa Phung Hung
Antigua Casa Phung Hung
Antigua casa Tan Ky
Antigua casa Tan Ky

Hoi An fue el más importante centro de comercio internacional en los siglos XVI y XVII. De este modo, las construcciones estaban orientadas a la gestión de mercancías, con una parte posterior, abierta al rio, desde donde llegaban los productos y la parte delantera, donde se mostraban al cliente. El diseño de sus calles también estaba marcado por este comercio. Y es lo que la Unesco reconoció al incluirla en su lista de lugares protegidos. Dentro de lo que es este casco histórico, dejando a un lado las tiendas turísticas, se pueden visitar varias casas antiguas de familias que han sabido y podido mantener su arquitectura. Lo más reseñable es que estas casas tienen una mezcla de elementos japoneses (triple arco de sujeción en los techos con cinco columnas), chinos (el entramado de los techos) y vietnamitas (las entradas y decoración). Os diríamos que vista una, vista todas, pero la realidad es vimos cuatro y, hay que reconocerlo, la que más nos gustó y recomendamos es la última que vimos, cuando ya iban a cerrar por la tarde: tiene un patio muy chulo y estaba muy tranquila, tal vez por la hora que era, con unos preciosos escritos en las columnas. Parece que era una antigua farmacia: Old House Tâ'n Ky.
Sala de Asambleas Quang Dong
Sala de Asambleas

También visitamos lo que parecía ser un templo Confucionista pero muy colorido, con un jardín exterior con mucho enlosado y un patio interior que lo hacía parecer una casa. Hasta el punto que tenía mesas y sillas en lo que parecía un recibidor junto a las imágenes principales. En realidad, se trataba de la Sala de Asambleas Cantonesas, Quang Dong, y parece que hace tiempo sí se rendía culto aquí. Algo debe quedar ya que había espirales de incienso encendidas como ofrendas.

El punto más famoso de Hoi An es el Puente Japonés Cubierto, que tiene en su interior un pequeño santuario con imágenes a las que la gente rinde ofrendas. Es un vestigio del siglo XVII de este tipo de construcciones de puentes tradicionales, que no ha sido destruido en las guerras. Como anécdota, os diremos que, aunque exigen un ticket para pasarlo, si antes habéis visto otra atracción, cuando vayáis a pasar le decís que ya os lo ha cortado. ¡Es que de hecho es difícil pasar la calle sin pasar por el puente! Porque a lo largo de la calle que atraviesa este puente, es donde se encuentran la mayor parte de los puntos de interés cubiertos por la entrada. Por cierto, al comprar la entrada os dan un practico mapa.

 
Al llegar la noche, toda la zona alrededor del rio se ilumina con linternas de papel de colores, incluyendo el Puente de Hoi An y el Puente Japonés, dándole un aspecto totalmente diferente al río y a la ciudad. Estas linternas son típicas de la zona, con bonitos diseños, difíciles de encontrar en otras ciudades. Por la noche, las calles se iluminan con sus luces de colores, dándole un aspecto muy diferente al del día. Además, en este ambiente nocturno, las parejas de enamorados hacen el "Boat trip" en el que, aparte de las fotos que les toman, pueden ir soltando en el río pequeños cuencos de papel en forma de corona con una vela en su interior, llenando el agua de velas, que le dan un colorido adicional.

Cao Lau, aliñado con lima y chile al gusto
Cao Lau, aliñado con lima y chile al gusto
Respecto a la gastronomía, en Hoi An hay un plato que sólo podréis probar aquí: Cao Lau. Fideos, cerdo y verdura, con un caldo muy sabroso, cuyo secreto dicen que es el estar hecho con el agua de un pozo de las afueras de la ciudad. Leyenda negra aparte, nos dijeron que el nombre significaba "cocinado arriba" y se debe a que se hacía con lo que había a mano cuando las crecidas del río les hacían vivir en el piso de arriba de las casas.




Y si lo que buscáis es ropa entonces ¡enhorabuena!, en Hoi An prácticamente todas las tiendas te hacen cualquier prenda, en un plazo que va de unas horas a un día, a la medida que necesites y en los colores que desees. También podéis comprar tejidos y haceros luego vosotros vuestros diseños preferidos. Lástima que nuestro viaje sea demasiado largo para ir acumulando todo lo que nos gusta porque, aunque dicen que la calidad final ha bajado casi en la misma medida que se ha incrementado el turismo, hubiésemos encargado trajes y vestidos...

Como pasamos aquí varios días, hicimos una excursión de medio día a las cercanas Montañas de Mármol que están casi junto a Danang. Son cinco montañas kársticas, cada una con un nombre asociado a uno de los cinco elementos fundamentales de la religión budista: agua (Thuy Son), madera (Moc Son), fuego (Hoa Son), metal (Kim Son) y tierra (Tho Son), con grutas en las que se han tallado figuras de Budha en el mármol. Es magnífico poder ver los rayos de sol de la mañana entrando para iluminar algunas de estas figuras. Claro, que tienes que estar sorteando las gotas de agua que te caen de las estalagmitas y, mayormente, las posibles "cagaditas" de los murciélagos que pueblan algunas de estas grutas. Aunque según los guías, si te pasa esto último serás una persona afortunada... ¡qué cosas tiene estos vietnamitas!.

Pagoda en las Thuy Son
Se pueden visitar las cinco montañas, pero nosotros solo fuimos a la más grande: la montaña del agua (Thuy Son). En esta montaña hay una pequeña pagoda que sirve de mirador para poder ver las otras montañas. Tiene varios templos en el exterior y también en sus cuevas. Llama especialmente la atención la cueva Huyen Khong, la más grande de todas, donde a cierta hora de la mañana entra el sol por el hueco que hay en su techo, dándole un aspecto muy fotogénico. Aquí hay un Buda, situado a media altura, y un pequeño templo, tras el que el guía nos señaló varias figuras que el tiempo y la humedad (y la imaginación) habían formado en la roca.

Estas montañas fueron inicialmente usadas como vivienda y templo por el pueblo Champa, originario de Borneo, que habitó en la zona central de Vietnam entre los siglos II y XVII. Posteriormente, en las guerras de Indochina y Vietnam fueron utilizadas como bunker (franceses), hospital (Viet Cong) y finalmente como punto de observación y artillería (estadounidenses).

 También nos llevaron a ver a Lady Buddha. Una estatua de cerca de 70 metros de altura que vigila que no haya tormentas sobre Da Nang, blanca, imponente. Situada en lo alto de una colina en la Península de Son Tra, desde allí se tiene una vista completa de Da Nang y sus playas.
 

La excursión incluía comida, así que antes de dirigirnos de nuevo a Hoi An, fuimos a un restaurante local y probamos una especialidad de Da Nang, el My Bo (de ternera) y el My Ga (de pollo). Parecido al Cao Lau, pero con cacahuetes y un sabor diferente en el caldo. Se le añade una torta de pan crujiente, verdura, lima y picante al gusto. Muy bueno. Aunque no lo pagamos, vimos los precios. Un plato muy barato que os recomendamos si pasáis por aquí. 


Datos prácticos:

Entrada/Peaje a la ciudad: 120.000 dong (4,89€), el pase permite ver 5 de los 21 puntos de visita y pasear por sus calles, disfrutando de los ocasionales espectáculos callejeros. No es un ticket válido para ver los espectáculos de marionetas, ni de Traditional Art Performance. Los puntos de interés cierran alrededor de las seis, con el atardecer, porque muchos no disponen de electricidad para continuar la visita.
Shuttle al aeropuerto de Da Nang: lo contratamos en el guesthouse por 110.000 dong (4,49€). Un poco menos de una hora en llegar al aeropuerto.
Desde Hué a Hoi An: autobús por 80.000 dong (3,27€). Sale de la estación de Hué, junto al río y cercano a la Ciudadela, aunque sí lo contratáis con el hotel os ofrecerán, incluido en el precio, un taxi o similar para llevaros a ese punto, lo que resulta muy cómodo.
Horizon Homestay: regentado por una familia, muy amables todos. Buenos desayunos, adaptándose a nuestros horarios. Habitación muy limpia, grande y cómoda. Un poco lejos del centro, pero como tenían bicis gratis, resultaba un paseo agradable.


5 comentarios :

  1. Me ha gustado mucho el cambio de color del dia a la noche... Besos

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    1. En Asia les gusta mucho iluminar con luces de colores los edificios, Pili. Incluso los coches y las motos llevan a veces embellecedores con luces de colores, que no sabes si son policías o no hasta que los ves de cerca...
      Besos

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  3. La ciudad es de lo más turística
    , pero tiene su encanto. Si la paseas por la mañana en solitario y te sientas en alguna terraza a ver la vida de los rurales. .. nada que ver con la vida nocturna. Por cierto Cortiñas se trajo algún traje de allí y siempre ha comentado que son de lo mejorcito, para otra vez...

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